Diez apuestas históricas

Diez apuestas históricas

Hay apuestas que llaman la atención de la opinión pública, especialmente cuando los jugadores son ricos y famosos, cuando las probabilidades de ganar son muy remotas, o cuando lo que se apuesta es “peculiar”. A continuación te presentamos un ranking de las 10 apuestas más memorables.

Mi nombre es Bond…

Dicen que la famosa historia de Sean Connery apostando y ganando a la ruleta una y otra vez fue una campaña de publicidad para promocionar la famosa película Los diamantes son para siempre. Sin embargo, si fuese verdad, sin duda alguna sería una de las partidas más grandiosas de la historia reciente. La leyenda dice que Sean Connery entró en un casino en Italia y apostó al 17. Perdió, pero volvió a apostar al 17. Perdió de nuevo y apostó una vez más. Pero la suerte cambió y a la tercera, ganó. Volvió a apostar al 17 dos veces más y… ¡Ganó las dos! En total ganó 3 apuestas seguidas jugando siempre al 17. Las probabilidades son de 50.000 a 1. Y dicho sea de paso, 17 también es el número al que apuesta James Bond en Los diamantes son para siempre.

El hombre con dos maletas

Otra historia bien conocida es la del hombre con dos maletas. Un tal William Bergstrom  entró en el Casino Horseshoe en Las Vegas con dos maletas. Una estaba vacía y en la otra llevaba US$777.000. William apostó los US$777.000 a los dados y duplicó su dinero. La leyenda dice que rellenó las dos maletas con billetes y se marchó.

Una apuesta alucinante

Esta es una de las apuestas más extrañas de la lista. Un hombre llamado David Threlfall llegó a un acuerdo con el casino William Hill y apostó a que el hombre caminaría sobre la luna en un plazo inferior a 7 años. La apuesta se efectuó en 1967. En aquel momento la apuesta parecía una locura y pensaban que se trataba de un chiflado y Threlfall apostó mil contra uno, tan solo US$10. Como es sabido, el hombre llegó a la luna en 1969 y el casino tuvo que pagar nada menos que U$$10.000 de la época.

El precio de unos pechos generosos

Brian Zembic estaba endeudado hasta las cejas y aceptó una apuesta que le cambiaría la vida: implantarse pechos por un tiempo mínimo de un año. No solo se embolso US$100.000… ¡sino que además decidió quedarse con pechos de forma permanente!

La vida salvaje no es para mí

A veces, incluso las apuestas perdidas pueden pasar a la historia. John Hennigan, vecino de Las Vegas, apostó con sus amigos a que viviría 6 meses en los bosques de Iowa. Regresó a casa feliz al cabo de 2 días, aunque perdió US$100.000. Aparentemente cuando aceptó la apuesta no fue consciente de que en el bosque no hay baño.

La suerte del tramposo

En 1891 un tal Charles Deville Wells estafó a unos inversores la suma de 400 francos y se marchó a Monte Carlo. Jugó a la ruleta y ganó nada más y nada menos que 1 millón de francos. Sin trampas. Sin embargo, Wells fue arrestado por el delito de la estafa, todo su dinero fue confiscado y murió sin un centavo. Al parecer la fatalidad persigue a los estafadores y nunca dejan su condición.

La suerte del principiante

La historia de Patricia Demauro es curiosa. En 2008 jugó a los dados por segunda vez en su vida y apostó solo US$10. Ganó 154 partidas seguidas, sin perder ni una de ellas. Las probabilidades de que esto ocurra son casi nulas. La señora, una abuelita feliz, jamás contó a nadie cuánto dinero ganó.

Blackjack extraordinario

Un jugador llamado Don Johnson desarrolló una estrategia con la que nunca podía perder. El método es algo complicado e implica algunas negociaciones con los propietarios de los casinos. Los propietarios de los casinos pensaron que Johnson no era más que un infeliz perdedor y, sin embargo, Johnson ganó 15 millones de dólares de 3 casinos diferentes en Las Vegas. A partir de entonces, este hombre tiene la entrada prohibida en los casinos de la ciudad de las luces.

 Victoria y derrota

Cuatro participantes en el reality show The Buried Life tenían un reto por cumplir: ganar un millón de dólares lo antes posible. ¿Cómo? Juntaron entre los cuatro US$100.000 y apostaron a la ruleta. Ganaron una vez, pero decidieron volver apostar y perdieron.

Una mente prodigiosa

Stu Ungar, conocido por sus conocimientos matemáticos, apostó a que memorizaría las cartas de una baraja con verlas tan solo una vez. Para sorpresa de todos, ganó.  Más tarde declaró que, siguiendo una determinada técnica, no es resulta muy difícil.