Dylan McWilliams
Fuente: Kansas.com

Algunos podrían decir que Dylan McWilliams, un joven de 20 años, es una de las personas con más mala suerte del mundo. Otros, en cambio, afirmarían lo contrario, que la suerte le salvó la vida tres veces. De otra forma, no podrían explicarse los increíbles sucesos que describiremos a continuación.

El tiburón te va a comer

Dylan tenía una oportunidad en 893 cuatrillones de sobrevivir, y lo hizo. Pero ¿sobrevivir a qué? Empecemos por su más cercano encuentro con la muerte. Imaginate a un chico despreocupado, amante del sol y del mar. Para los estadounidenses, Hawaii es una gran oportunidad de encontrarse con las olas del pacífico. Jóvenes como nuestro héroe, buscan demostrar su habilidad con la tabla de surf en la isla de Kauai.

El problema empezó cuando Dylan sintió un golpe en su pierna. Pero no cualquier golpe, sino el de un tiburón que merodeaba a pocos metros debajo de él. La mayoría de nosotros temblaría de miedo, gritaría, y se desesperaría sin saber qué hacer, como en la película “Tiburón”.

¿Cómo salvarse en una situación tan dramática? Dylan empezó a lanzarle patadas desesperadas a su atacante, y asegura que consiguió acertarle una al menos mientras intentaba volver a tierra. Su huida iba dejando una estela de sangre, ¿es que acaso el tiburón había conseguido amputarle una parte de su pierna? Por fortuna, no fue para tanto, pero el gigantesco tiburón tigre (unos 2 metros) logró dejarle una buena herida que necesitó siete puntos de sutura.

Si bien de vez en cuando ocurre algún ataque de tiburón en Hawaii, las probabilidades de que pase algo así en aguas estadounidenses es de una en 11 millones y medio. Son palabras de George Burgess, director emérito del Programa de Investigación de Tiburones de la Universidad de Florida.

 

Un tiburón, una serpiente y un oso pueden dejarte sin aliento. Respirá profundo y relajate. Después de enfrentarte a los peligros de la naturaleza, nada mejor que el relax y la diversión del casino online.

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Lucha libre con un oso

En 2017, este amante de las aventuras en la naturaleza tuvo que luchar mano a mano con un oso. Si no fuera por las enseñanzas de su abuelo, que lo instruyó en técnicas de supervivencia a los 3 años, probablemente Dylan no viviría para contarlo. Fue en un viaje de campamento en Colorado, mientras dormía al aire libre. Cuando despertó, se dio cuenta de que su cabeza estaba atrapada por las garras de un oso de 136 kilos. Sin tiempo para pensar, el joven puso en práctica lo que aprendió, y trató de meter los dedos en el ojo del animal, que lo terminó dejando ir.

El resultado de este encuentro fueron nueve puntos, que se suman a los siete del tiburón. A pesar de las marcas que quedaron en su nuca, Dylan no perdió ni un gramo de su amor por la naturaleza. Incluso dice que trata de pasar todo el tiempo posible con animales. Para él, el accidente simplemente se produjo por estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Por eso, cree que el oso no tiene ninguna culpa por lo que sucedió. Basta ver las estadísticas, que muestran una probabilidad en dos millones de ser atacado por un oso.

Black Bear
Fuente: Wikipedia

La serpiente de cascabel

Y eso no es todo, nuestro amigo recibió un tercer ataque, esta vez de una serpiente de cascabel durante una excursión a Utah. Creyó que había pateado un cactus, pero no se trató de una planta sino de la mordida de una víbora. A pesar de que en ese momento tenía 17 años, no perdió la calma. Suponía que la mordida no era tan peligrosa como para ir al hospital: “Tenía un poco de veneno, así que me sentí un poco enfermo por unos días”, dijo el joven.

En este caso, las probabilidades son mayores, una en 37500, pero de todas formas muy menores a las de morir en un accidente de auto, que son una en 112.

Algunas conclusiones

Mientras se recupera de la mordida de tiburón, Dylan McWilliams cuenta los días para volver a surfear. A pesar de convertirse en el campeón de la mala (¿o buena?) suerte, vivió para contarlo y alienta a que otros sigan sus pasos. Asegura que la experiencia no modificó en nada su entusiasmo por la aventura. Seguirá yendo de campamento, atrapando serpientes y surfeando en el océano.

Respecto a algún posible encuentro futuro con animales salvajes, Dylan tampoco se muestra preocupado: “Espero que no me suceda, pero la mayoría de mi tiempo afuera lo paso con animales, así que cualquier cosa puede pasar”.